¡Lee las pvtas cartas!
Edulcorando el Tarot, o cuánta razón tiene Camelia...
No hay nada peor que mentirse a uno mismo, o a los demás, por querer edulcorar la realidad. Algo, me temo, que sucede bastante en el rubro holístico. Bueno, cosas peores sí que hay, pero no me estropeéis la retórica.
Yo también he caído en eso de edulcorar la lectura interpretación. Y no añadiendo un poquito de azúcar, no, sino un tarro entero de miel. A modo de intento de redención con los maestros ascendidos —igual descendidos en mi caso— presento aquí mi confesión ¡oh piadoso lector!.
En mi descargo diré que el consultante era amigo. Mi buen amigo Carro, del asfalto. Y el contexto, empresarial y compartido por ambos, siendo yo también parte interesada. Posiblemente —no tengo claro del todo esto— un compendio de circunstancias contraproducentes para la lectura. Un CCC de manual.
Para tu escándalo, añado que la pregunta tenía cierto tinte predictivo…
Amoh al lío!
Contexto: llamada telefónica inminente de un potencial inversor en nuestro proyecto, el cual ya tiene información previa y con el que se han mantenido un par de reuniones informativas.
Pregunta de mi amiguito Carro:
«¿Cómo va a ir la llamada?»
La pregunta, formulada medio en broma, medio en serio. Que mi amigo Carro no cree en el Tarot —dice—. Y yo no suelo prestarle demasiada atención a su faceta predictiva —aunque predije la victoria de Trump—.
Pero, como parte interesada, me presté a responder. ¿Quizá el primer error fue éste de perder la neutralidad?
Pero en el fondo, todos queremos conocer el futuro. Más aún, queremos encontrar un rayito de esperanza en ese futuro. Y ahí es donde entra el «hopewashing».
Encontrándome in itinere en pleno asfalto gris lluvioso, tiré de app. Acá la respuesta de los arcanos.
Diez de Bastos, Rey de Bastos, El Colgado.
Mi primera impresión:
Ahí te quedas contemplando cómo el asunto queda colgado hasta nuevo aviso, una puerta que se cierra detrás de ti.
Las palabras que salieron de mi boquita, con voz dulce y melosa:
Nahhh, no te preocupes, amiguito, igual el asunto no va a ir muy rápido, o nos pide que cambiemos algunas cosas y les demos la vuelta.
¡¡¡Oléeeeee!!! ¿Acaso no es ese brillo cegador el destello de mis gónadas hermosas y resplandecientes?
La respuesta del potencial inversor:
«Oye, que dejamos el asunto aquí, no encaja con nuestras tesis de inversión».
¿Moraleja? Muchas. O ninguna, que no soy yo quién para moralejizar —para eso ya tenemos el Carro y yo a nuestro Papa-Diablo del asfalto—.
Sólo un recordatorio del exhorto de Camelia Elias:
«Lee las pvtas cartas»
Un taronáutico saludo!
—Sergio






Lo siento, y mil gracias por sacar fuerzas para reírte de ello y hacernos reír. ❤️🔥❤️🔥❤️🔥😘
Tal cual! Muuuuy pero muuuy difícil leer para una o para la gente querida. Dicho esto y sin irse al carajo, tampoco viene mal un poco de cariño en la interpretación, no? Q para ponerse en movimiento y actuar cuando se nos pone todo oscuro, mejor un poco de ánimo, ja.