¿Cómo funciona el Tarot? Te lo explico con neurociencia y mecánica cuántica
Una fumada taronáutica digna de blancón
—Que eríh patudo tú, amiguito bello, explicar cómo funciona el Tarot…
No te falta razón, Brian. Patudo y pretencioso. Pero no puedo evitar querer preguntarme cómo funcionan las cosas. A veces, que yo muy fan de lo inefable, tú sabes.
Pero como está taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan de moda el prefijo «neuro-», y el adjetivo «cuántico» sigue vigente, he querido aprovechar lo poquito que sé de esos palabros, para explicar(me) esto del Tarot, en lo que me confieso completamente ignorante.
‘Amoh al lío!
Cerebro predictivo, saliencia y sincronicidad
Que nuestras neuronas son aprendizas de Nostradamus es algo que ya está estudiado —toma auctoritas ¡fuck yeah!—, en eso que la neurociencia llama cerebro predictivo, que viene a decir que nuestra cabecita funciona anticipando constantemente lo que puede ocurrir, interpretando lo que sucede a partir de expectativas, memoria, emociones, contexto y experiencia previa.
Cuando ocurre algo que destaca —porque es inesperado, relevante o personalmente significativo— el cerebro lo marca con saliencia. En vulgo cervantino, le asigna importancia.
Y he aquí, que en oportuno birlibirloque, aparece la sincronicidad: una conexión acausal entre dos eventos, en la que lo importante es que ambos aparecen unidos por una relación de significado.
Podríamos decir que una sincronicidad es una coincidencia que el cerebro no registra como mero azar, sino como algo significativo.
sincronicidad = coincidencia acausal + significado + saliencia
Sincronicidad espontánea
La sincronicidad puede aparecer espontáneamente en cualquier ámbito de la vida. Todos hemos vivido ése encuentro casual, la canción que aparece en el momento exacto, un mensaje inesperado, un sueño, una frase leída al azar… No necesita Tarot, aunque mola mucho más con cartas, que por eso estamos aquí ¿cierto?
Por ejemplo:
Estás atravesando una decisión importante y, sin buscarlo, escuchas una frase que parece describir exactamente tu dilema.
Puede ser una coincidencia, pero lo importante es que esa coincidencia adquiere significado dentro de tu circunstancia vital.
(evento externo ↔ circunstancia interna) → saliencia → sincronicidad
Lo del Tarot y el azar… ¿qué onda?
Cuando usamos el Tarot —u otro oráculo basado en el azar, no seamos tan tarocéntricos—, introducimos ¿deliberadamente? indeterminación.
El mazo barajado contiene muchas posibilidades. Al extraer una carta, una de esas posibilidades se actualiza. Lo importante no es sólo que aparece una carta, sino que esa carta trae consigo un campo de significados. (Sí, estoy simplificando con una carta. Los científicos le llamamos modelizar cuando nos ponemos pedantes)
El proceso puede representarse así:
azar → carta → (campo semántico ↔ circunstancia del consultante) → →correspondencia significativa → saliencia → sincronicidad
En el oráculo, el azar selecciona un símbolo; ese símbolo abre un campo semántico; y dicho campo puede establecer una correspondencia con la circunstancia del consultante.
Si esa correspondencia resulta significativa, relevante o inesperada, el cerebro la marca con saliencia. La experiencia resultante se vive como sincronicidad.
Lo de la cuántica ¿qué onda?
A ver, amiguitos de lo oracular, acá seré bien claro. La mecánica cuántica y lo holístico-oracular-siguerellenandocomoquieras no se llevan bien. Al menos, de momento, y previsiblemente durante unas cuantas décadas más.
Para empezar, porque efectos como el entrelazamiento cuántico y otras weás de esas que nos gustan a los científicos, no se dan a escala macroscópica (la humana), y, que yo sepa, no se manifiestan de forma estable, controlable o relevante en objetos humanos ordinarios, cerebros, cartas del Tarot o mesas de cocina.
Y porque, por mucho que David Bohm —amigui inspirador de la Tchalai Ünger— quisiera que la mecánica cuántica fuese determinista, y no probabilística, su modificación oval de la ecuación de Schrödinger no convence —y además, su teoría del universo holográfico es metafísica, no física, si no lo digo, reviento—.
Dicho esto, la mecánica cuántica es una buena metáfora cuando queremos hablar de superposición de estados. De nuevo, en vulgo cervantino, algo así como la intersección o coexistencia de contextos, conceptos… Algo así, y dicho muy bastamente.
Ahora sí, en un mezclar churras y merinas de esos que me gustan ¡juguemos con la metáfora de la mecánica cuántica y el Tarot!
a) Función de onda del consultante: cerebro predictivo y circunstancia
En lo subsiguiente el modelo se refiere a un consultante que se lee el solito las cartas. por aquello de no complicarse.
El consultante no llega vacío a la lectura. Llega con un estado interno y contextual: emociones, expectativas, preguntas, tensiones, deseos, recuerdos y circunstancias externas que ya forman parte de su vida.
Representémoslo así:
Donde cada ∣Ej⟩ representa un posible estado o dimensión de la circunstancia del consultante:
∣duda⟩, ∣expectativa⟩, ∣miedo⟩, ∣deseo⟩, ∣conflicto⟩ ,∣apertura⟩ ….
Esta función representa el campo de predisposiciones desde el que el consultante interpreta.
b) Función de onda semántica del Tarot
Cada carta presenta un conjunto de significados posibles. Un campo (← muy mecanocuántico esto) semántico.
Podemos representarlo así:
Donde ∣Mk⟩ representa posibles significados asociados a la carta:
∣cambio⟩, ∣ruptura⟩, …
Esta función no representa la probabilidad física de que salga la carta, sino el abanico de significados que se abre una vez que la carta aparece.
c) Función de onda probabilística de la carta
Antes de extraer la carta, el mazo puede pensarse como un conjunto de posibilidades:
Y si todas las cartas tienen la misma probabilidad de salir:
Cuando se extrae una carta, el espacio de posibilidades se reduce a un resultado concreto:
De nuevo insisto: esto no debe entenderse como un colapso cuántico físico, sino como una forma simbólica de describir cómo el azar actualiza una posibilidad.
Integración del modelo
En nuestro modelo metafóricocuántico, la experiencia oracular completa (de un consultante que lee él mismo el Tarot extrayendo una carta) puede expresarse así:
Es decir:
circunstancia ⊗ probabilidad de la carta ⊗ campo semántico
La sincronicidad aparece cuando estos planos se articulan en una correspondencia significativa:
Que en lenguaje llano —maumeno— viene a decir que:
El azar selecciona una carta; la carta abre un campo de significados; ese campo se compara con la circunstancia del consultante; si aparece una correspondencia significativa, el cerebro la marca con saliencia; y esa experiencia puede vivirse como sincronicidad.
¿Podemos complicar el modelo? Por supuesto; incluyendo un intérprete que lea las cartas, con su propia circunstancia, el consultante que acude a él, y el propio Tarot. ¿Merece la pena? Posiblemente no. Quedaría algo así:
En este caso, se combina la probabilidad de la carta, el campo semántico que esta abre, la circunstancia del consultante y la circunstancia del intérprete.
La sincronicidad aparece cuando esos componentes generan una correspondencia significativa marcada por saliencia.
¡Qué cuático todo!
—Ya po wn, que te dai color, ¿toa esa weá pa’ decir que la lectura hace sentido? ¡No caché nah!
Yo tampoco entiendo nada, Brian. Es cuática la cuántica.
Un taronáutico saludo!
—Sergio











Entiendo que esta explicación y estas fórmulas son basadas en la suposición de que las leyes cuánticas funcionan a nivel macro, no?
Tengo que decir que me ha encantado leer este artículo del cual, en su mayoría, no he entendido ni retenido nada 🤣
No sé si he perdido cordura o mi cerebro acaba de mutar a un estado inclasificable. Fascinante.